No todo vale

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Mientras todos dormían en el lúgubre caserón y el viento azotaba las ramas secas del jardín, Celia sentaba bajo el cobertizo aferrada a su cartón de vino tosía flemas, y entretanto reflexionaba donde podría ocultar todas aquellas reliquias y ropa vieja. Un dedo se abría paso entre la costura de su zapatilla y el olor de la misma era perpetuo. Ninguno de los habitantes de la casa debía sospechar. Fumaba un cigarro tras otro y echaba las colillas dentro de un bote de hojalata que más tarde guardaría con todos aquellos cachivaches. Aquella noche sería bastante más dura de la imaginada, el glacial calaba sus arqueados huesos. Sin embargo recorrió una tras otra las calles del pueblo en busca de un contenedor para zambullirse. Sin orden arrojaba al exterior todo aquello que le resultara llamativo, ayudaba de un palo largo y en la punta de este un gancho, el mismo que empuñaba con su mano derecha. Todo valía, un patinete de una sola rueda, la jaula de una cobaya, un ventilador sin aspas, y el cepillo de dientes mordido. Incorporaba su cuerpo hacía el exterior, y bajo la luz tenue de una farola allí amontonaba todo. La noche se echaba encima y tendría que regresar.
En el desayuno el nieto preguntaba con insistencia: si había dormido bien, o por el contrario el viento la había despertado. Celia omitía las preguntas del niño escondida bajo la taza de café. Más tarde halló las llaves del garaje, y sin perder tiempo cubrió todas las pertenecías recopiladas. Escuchó pisadas en el suelo resquebrajado, y se escondió tras la puerta. Era su nieto. Cerca del niño y bajo la manta andrajosa asomaba la única rueda del patinete que llamó la atención del pequeño. Celia se percató de la atenta mirada, y apagó luz. El niño asustado salió corriendo del aquel garaje tenebroso. Gotas de sudor cayeron por su frente al presenciar la escena. Cerró la puerta y seguidamente se acomodo en el salón para fisgonear los cajones. Rebuscando encontró un tarjetero y entre las muchas tarjetas pudo leer: residencia tercera edad. Su rostro palideció y su mente quedó bloqueada preguntándose ¿A quién sino a mí, podrían llevar?

Rueda mundo

Captura de pantalla 2011-02-02 a las 01.26.50En lo alto de la colina rodeado de pinos, sauces llorones y los rayos del sol atravesando tu piel, allí te encontrabas tú, y era tan grande la alegría de la que disfrutas que una y otra vez regresas a caer cuneta abajo, sin importarte que al llegar al lago lleno de patos y rodeado de cactus te acabarás pinchado. Aún así, no te importaba solo rodar y rodar y percibir que eras libre cómo él polen cuando vuela ensuciando todo él patio, y apareces con toda la chepa llena de pinchos clavados, porque eras giboso pero eso a ti tampoco te importaba. En realidad aquella mañana pocas cosas te importaban. Tan solo tu destartalada bici llena de tierra mojada y alforjas vacías. Porque era lo único que te quedaba, sin embargo así estabas alegre. Te habías quitado el mayor peso pesado de toda tu vida. Aquella mujer de pelo azabache te estaba quemando él alma. Y decidiste apartarla del camino y tirarte al monte y entonces nada te importaba tan sólo el saber que eras feliz.

La mejor palabra

Feliz día de la MADRE

“Madre es la mujer que se adora sin medida, el bello ser que nos dio la vida.”
“Madre es la que siempre ayuda al corazón quebrado, y da apoyo al hijo que se ha equivocado.”
“Madre es aquella que siempre da cariño y nos cuida aunque ya no seamos niños.”
“Madre es respetuosa de los silencios y comprende nuestros malos días.”
“Madre es la que festeja, y se contenta con nuestras alegrías.”

Gracias, Madre.